¿Cómo funciona un embrague doble?

¿Cómo funciona un embrague doble?

Novedades
En la búsqueda de desarrollar motores más eficientes y hacer que la conducción sea más ágil, fue que surgió la transmisión automática de doble embrague. Básicamente, lo que logra este tipo de caja es que combina las ventajas de una transmisión automática con la eficiencia de un cambio manual. 
Expliquemos un poco en qué consiste. La caja de cambios de doble embrague es un tipo de caja de cambios semiautomática secuencial, cuyo funcionamiento se basa en la utilización de un sistema robotizado de doble embrague y doble conjunto de selectores de marchas, uno para las marchas pares y otro para las impares. Además. Consta de un doble piñón de diferencial, lo que le permite reducir sus dimensiones y lograr los escalamientos necesarios en la división de revoluciones del motor. Su funcionamiento se puede seleccionar entre el modo totalmente automático y el modo manual/secuencial, con mandos al volante o en la misma palanca selectora. 
Por último, y no menos importante, cabe mencionar el cerebro de la caja de cambios, el módulo Mecatronic que comanda todo el conjunto y que está formado por una unidad de control electrónica y por una unidad de mando electrohidráulica. Tal es la carga electrónica de esta transmisión que incluso dentro de la caja de cambios nos encontramos con múltiples sensores como los de velocidad de giro de cada eje (que consisten en una rueda fónica) y los de posición de cada horquilla, sin olvidar la información proveniente de sensores en otros puntos del vehículos compartidos con más sistemas del mismo. Así, es capaz de comprobar que una vez dada la orden de engranar cierta relación, la horquilla se ha desplazado a la posición correspondiente, y que la velocidad de giro del secundario es la esperada. De hecho, el módulo electrónico se encuentra en el interior de la propia caja, para que así pueda ser bañado por el aceite de transmisión y controlar su temperatura.
Un ejemplo práctico. Cuando estamos acelerando y vamos en segunda velocidad, la tercera ya está engranada, pero el único eje de engranajes que tiene su embrague acoplado es el de las marchas pares. Cuando el cambio automático, o el conductor mediante las levas, deciden pasar a la tercera velocidad, lo único que hace la caja DSG es cambiar, mediante un mecanismo automático, un embrague por otro. De esta manera, no llega nunca a haber una interrupción total de potencia y el cambio se produce en un espacio de tiempo muy reducido. Al no producirse esta interrupción, no hay pérdida de velocidad, y por tanto se reduce el consumo y se mejoran las prestaciones.
A pesar de estos cambios constantes, las transmisiones de doble embrague tienen la bondad de pasar de una marcha a otra de forma tan dinámica, fluida y cómoda que el cambio apenas es perceptible para el conductor. Incluso también son más rápidas, algunos proveedores han hecho estudios para comprobar que ni cualquier piloto experimentado podría hacer los cambios de una manera tan veloz, exacta e imperceptible como lo hace este desarrollo de la ingeniería.
Además de contener dos embragues, la caja de doble embrague contiene un módulo mecatrónico, un sistema electrónico y actuadores hidráulicos. Gracias al trabajo de cada uno de ellos es posible modificar la velocidad con la que cambian las marchas y controlara con exactitud la fuerza necesaria.
Unos datos interesantes: La primera transmisión de doble embrague fue conceptualizado por el ingeniero militar de origen francés Adolphe Kègrese justo antes de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), aunque nunca llegó a construir un modelo funcional.
No fue hasta principios de 1980 cuando Automotive Products (actualmente AP Racing) no retomó el concepto del cambio de doble embrague con el ingeniero Harry Webster a la cabeza, llevando a cabo varias pruebas sobre un Ford Fiesta mk1, un Ford Ranger y un Peugeot 205. Este cambio estaba controlado por un sistema puramente analógico, con una electrónica muy rudimentaria, lo cual hacía que no fuera lo suficientemente fiable como para su comercialización a gran escala. Por otro lado, Porsche llevaba desarrollando estos cambios desde 1964, hasta que en 1983 presentó el Porsche 956 que corrió Le Mans con un cambio PDK (siglas en alemán de transmisión de doble embrague de Porsche), al que se le unió el Audi Quattro S1 del Mundial de Rally.
En el 2021 se cumplen 18 años del primer vehículo de serie que podía equipar una caja de cambios automática de doble embrague. O sea que hubo que esperar hasta el 2003 y fue  Volkswagen Golf R32 el que la estrenó bajo la denominación DSG (del inglés ‘Direct-Shift Gearbox’ y previamente del alemán ‘doppelkupplungsschaltgetriebe’), aunque a los pocos meses le siguió el Audi TT 3.2 con la denominación S tronic. Desde entonces, más de dos millones de coches han salido de las factorías del grupo VW-Audi con este tipo de caja de cambios.